El optimismo del inversor en renta fija

A la vista de todo lo que hemos escuchado y leído a lo largo de los últimos meses, la primera derivada de “la recesión más anticipada de la historia” bien podría ser “la bajada de tipos más esperada de la historia”. Llevamos tiempo hablando de una recesión que todavía no termina de aparecer, pero sí que se vislumbra a través de unos indicadores adelantados cada vez más débiles. En buena lógica, ante esta debilidad económica inminente, las miras de los gestores y analistas se dirigen hacia los Bancos Centrales y hacia el activo que mejor se suele comportar cuando la economía entra en una severa contracción: la deuda soberana.

Sin embargo, la recesión sigue resistiéndose y los tipos de interés, lejos de bajar, se mueven por la zona de máximos, para desesperación de unos inversores que ya descuentan la pausa de los bancos centrales y bajadas de tipos para la segunda mitad de 2024.

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