Si miramos el saldo de los activos de riesgo en este 2024, nos encontramos con que el resultado sólo se puede calificar como positivo. La mayoría de activos y mercados van a cerrar el año con ganancias, aunque esta cifra final no refleje la intrahistoria de los mercados en este 2024. La renta fija, por ejemplo, va a cerrar con moderados avances (con la honrosa excepción del high yield) cuando a principios de año parecía la estrella para un mundo de crecimiento e inflación a la baja. La renta variable, por su parte, cierra el año con subidas muy llamativas a nivel global, pero también muy concentradas en determinados sectores y compañías, algo que siempre constituye una oportunidad.
Para 2025, el panorama sigue mostrando contrastes. Estados Unidos se perfila como un motor de esperanza gracias a las políticas económicas de Trump, que podrían sostener o incluso acelerar el crecimiento. Sin embargo, estas expectativas dependen de que sus iniciativas no desaten tensiones inflacionarias ni provoquen un conflicto con una Reserva Federal que deberá preservar su independencia. Por otro lado, Europa enfrenta desafíos importantes, con Alemania mostrando un crecimiento anémico y Francia paralizada políticamente, aunque no exenta de posibles sorpresas positivas.
Renta fija: el peligro está en el consenso…