Si algo une a los analistas en este inicio de año, es la certeza de que los mercados financieros de 2025 estarán profundamente influenciados por las decisiones de la recién estrenada administración de Donald Trump. En este sentido, las apuestas de consenso se encuentran en que veremos a un Trump que, como siempre, será controvertido, pero, de alguna manera, su posicionamiento será más ordenado y “promercado” que su anterior mandato.
Sólo así se explica el comportamiento de los activos financieros en los últimos meses, donde los tipos de interés suben al calor de un mundo esperado con mayor tasa de crecimiento, la Bolsa avanza (a pesar del viento de cara de los tipos) amparada en una continuación del crecimiento de los beneficios, y los diferenciales de crédito se acercan a sus mínimos históricos, esperando un clima empresarial sin alteraciones evidentes.