Por Pilar Bravo, directora de Desarrollo de Negocio en Finaccess Value
Salvo sorpresa de última hora, el año 2025 va a cerrar como un año de fuertes rentabilidades en los mercados financieros que, sin embargo, ocultan una elevada volatilidad y desequilibrios estructurales, impulsados principalmente por un exceso de liquidez procedente de políticas fiscales y monetarias expansivas y de un crédito barato.
Este entorno ha sostenido tanto a la renta variable como al crédito, incluso en activos caros o de menor calidad. Así hemos visto cómo las Bolsas han subido con fuerza impulsadas sobre todo por la inversión en tecnología y, en particular, en inteligencia artificial. Entre las principales preocupaciones de los inversores están las elevadas valoraciones de la renta variable y la posible burbuja de la inteligencia artificial donde las grandes compañías tecnológicas han disparado el volumen de sus inversiones de CAPEX y sus niveles de deuda para hacer frente a todas las inversiones necesarias para liderar la carrera por la inteligencia artificial y se han generado dudas razonables sobre los retornos de esta tecnología tan disruptiva y sobre todo de que plazos estamos hablando.